Como deprimirse en poco tiempo

Claro, uno lee el título y piensa: “No, qué bajón, ¿para qué quiero deprimirme?” y casi le doy la razón, pero sin embargo no, no le doy la razón. Porque para vivir (no “sobrevivir”) y sentirse uno mismo, algo parecido a estar tranquilo, seguro, casi pleno, primero hay que darse cuenta de que en realidad uno está sobreviviendo, o caminando por donde le dijeron que caminara, con cierto dejo de vacío y embole existencial. En estos casos (el 99 %) para levantarse primero hay que caer.

Para levantarse hay que poder caer. Caer de verdad, así como si se desplomara un pozo ciego (en uso) bajo nuestros pies. ¡Plash!. Hasta el cuello. Y nadie a mano para tirarnos una soga. Porque otra cosa son los tropiezos de todos los días, la goma pinchada, el trompa enojado, la percanta que te niega el acceso carnal porque se te escapó que estaba entradita en carnes… de estos tropiezos uno se sacude las rodillas y listo, avanti, a volver a andar.

Cuando hablo de caer, hablo de hundirse en la caída, de escupir un rosario de puteadas al que se te cruce, de tirar trompadas al aire, de llanto, de dolor en el pecho, de gritos mudos, de desesperación y vuelta a putear de una bronca que no se gasta.

Concejos para los tropiezos hay miles. Basta ojear los libros de autoayuda o hablar con algún amigo viejo-vizcacha o algún gurú manochantoso, para sentir que te ayudan a dejar de “sufrir” en un santiamén.

El tema con la ayuda es que no se puede levantar a alguien que tropieza y no termina de caer nunca. Uno lo puede acompañar, regalarle un bastón, manotearlo del brazo si amaga a resbalarse, pero levantarlo no, porque para levantarse tiene que caerse, y caerse bien caído, estampillarse de frente contra la pared a 120 km. por hora. Sino sobrevive a los tropezones y manotazos hasta que a los 50 años, cuando por fin se deprime y quiere vivir como si tuviera 20 y pico y ahí cagó. Por eso un buen amigo es quien te hace caer en la depresión más profunda sin que se lo pidas. Es ese que te ayuda a hundirte más y más y que no te tira una soga hasta que te ve a las boqueadas limpias.

Parece mentira que aun cuando todo el mundo sabe que después de una crisis profunda uno sale fortalecido y mejor persona, la gente se resista a caer. Como si tuvieran miedo. Así van juntando muletas y pasamanos hasta que ¡plum!. Bajón total y ganas de cuetearse en un rincón.

Yo le pido que confíe y se deje llevar hacia una tristeza verdadera. Una angustia como pelota de trapo en el medio del pecho, de sentirse miserable y una verdadera porquería humana, con ganas de ser fagocitado por el colchón y que el sol no aparezca nunca más. Creame que en algún momento, después de pasado un tiempito (meses o años), me va a agradecer. Y si no, si  el método no da resultado (porque como decía el gran filósofo argentino Tusam: “Puede fallar”), si cae en un pozo depresivo profundo y no puede barajar y dar de nuevo, me bancaré la puteada estoicamente.

La idea es que confíe, que se pueda relajar y tomar un par de semanas para usted mismo. El trabajo o el estudio que esperen a su nuevo yo. El primer paso es ir así como quien no quiere la cosa, hasta el pilar de la luz y sin pensarlo demasiado, bajar la llave de la térmica. Corte de energía generalizado. Listo, primer paso para conectarse con usted mismo y dejar de joder con distractores de morondanga. Como segunda medida, agarre el chip del celular a martillazos. Dele duro y parejo, no le mezquine bronca. Viva al menos una semana en su casa, sin salir, sin auto ni colectivo. Conviva con usted mismo. Después me cuenta.

3 pensamientos en “Como deprimirse en poco tiempo

  1. Genial… En realidad debemos ser nosotros mismo y no lo que esta sociedad de mierda nos pide. Si somos nosotros no dudaremos al apretar el gatillo.

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